Bueno antes que nada gracias por pasar
Aca les dejo el nuevo disco de esta genial banda nacional y algunas cositas mas…

Sobre el Disco
Sergio MartÃn, critica en Los Inrockuptibles dijo:
El tÃtulo del octavo disco de estudio de Catupecu Machu no podrÃa ser más autoexplicativo para una banda que acostumbra a cambiar la piel como las vÃboras y se mueve permanentemente entre diferentes estados de la conciencia.
De aquel power trÃo crudo y destartalado que llamó la atención con Dale! a este cuarteto grandilocuente que se inspira en la ciencia ficción futurista y las variadas ramas del arte, sólo queda un integrante siempre dispuesto a seguir adelante. ?Es un disco re Tron?, dijo Fernando Ruiz DÃaz sobre El mezcal y la cobra, y la afirmación, que bien podrÃa valer para alguno de sus álbumes anteriores, resulta palpable en dos de los sentidos más representativos de la banda en los últimos años: por un lado, un ámbito nocturno (no se puede esperar más que oscuridad de parte de un grupo que se viste con tapados de cuero tipo Matrix y tiene un tecladista que se hace llama Macabre), y por el otro, la tecnologÃa casi como un fin en sà mismo (¿se acuerdan de esos shows con sonido 5.1?).
El resultado es apabullante, tanto desde las texturas que se forman por el cruce entre sintetizadores y guitarras, como por los gritos de la voz áspera del mayor de los Ruiz DÃaz, que sigue sonando urgente y cruda pero se aprecia cada vez con más detalle, como en HD.
Una sinfonÃa retorcida de rock duro y parejo, con las suficientes licencias como para meter en el medio el tema más bolichero de su carrera (?Aparecen cuando bailamos?), y uno de los hits más densos que hayan sondo en una FM local (el corte ?Metrópolis nueva?). El futuro es siempre incierto para Catupecu Machu, que, una vez más, logra hacer lo que más le gusta: forzar los lÃmites de su propio sonido. (EMI)
Diario La Nación 1.nov.2011, en Montevideo dijo:
MONTEVIDEO.- ¿Se puede vivir con intensidad y no morir en el intento? Catupecu Machu. Una respuesta sin sentido para una pregunta imposible.
"Volvimos en marzo de un viaje que hicimos en moto y, a la semana, nos separamos con nuestro manager y, al dÃa siguiente, con Herrlein [baterista del grupo desde 2002] y, a la semana siguiente, ya estábamos haciendo el disco nuevo. Estos meses fueron muy adrenalÃnicos: rearmar el grupo con AgustÃn [Rocino, nuevo baterista], mientras grabábamos el disco y ensayábamos los temas y después nos fuimos a Nueva York para masterizar y todavÃa no paramos. Hoy tocamos acá en Montevideo y vamos a presentar siete de los temas nuevos y después viajamos a México. Encima me quedé sin teléfono, lo perdÃ. Igual fue psicológico, lo perdà para… Yo tengo teléfono después del accidente de Gabi, nunca quise tener, pero para comunicarme con mi vieja y esas cosas. Entonces no tengo buena relación, me compro uno y lo pierdo". Asà recibe Fernando Ruiz DÃaz, cantante y compositor del grupo Catupecu Machu, a LA NACION en un hotel con vista al Palacio Salvo.
Y asà continuará, sin respiro, durante las catorce horas en las que se convirtió en anfitrión/entrevistado aquà en Montevideo: charla por la mañana en el hotel céntrico, almuerzo con el resto del grupo al mediodÃa, prueba de sonido por la tarde, concierto a la noche, aftershow en la trastienda de La Trastienda uruguaya y despedida final, fiel al cÃclico espÃritu de la banda, de vuelta en el hotel y bien entrada la madrugada: "Ahora sà me voy a dormir un rato porque dentro de un rato volvemos a empezar. Chau, que descansen".
En poco más de medio dÃa, Ruiz DÃaz desnudó la trágica e intensa visión del mundo que lo rodea sin tregua, desglosó las composiciones de su nuevo álbum, recitó poesÃa escrita la noche anterior y explicó por qué prefirió sumar a un bajista para que tocara la baterÃa en su banda; recordó una y otra vez a su hermano Gabriel -postrado en una silla de ruedas y con trastornos cerebrales desde 2006, luego de un accidente automovilÃstico-, cantó profundos versos con esa voz cavernosa que ya hizo escuela en la escena local, tomó whisky de segunda destilación, contó las mil y una anécdotas y sostuvo con vehemencia que "un grupo de rock es algo que está siempre a punto de estallar". Pasen, vean y conozcan el motor interno de la última gran banda de rock del paÃs.
ACTORES EN OTRO PAPEL
"Este disco lo hicimos Ãntegro en el estudio. En eso fue como Dale! , con otra tecnologÃa y otros equipos, pero con la misma intensidad", dice Fernando del octavo álbum de Catupecu Machu, El mezcal y la cobra , y lo compara con aquel primer registro discográfico del grupo, ese por el que en 1997 las multinacionales se peleaban por firmar, advirtiendo el potencial del por entonces potente trÃo que completaban Gabriel Ruiz DÃaz y Abril Sosa.
Hoy sólo Fernando queda de aquel debut y la banda se completa con Macabre (desde los teclados y la producción, más que nunca en el rol que ocupaba Gabriel), Sebastián Cáceres en bajo y el recientemente ingresado AgustÃn Rocino (ex compañero de Abril Sosa en Cuentos Borgeanos) en baterÃa. "Con Macabre trabajamos muy bien en la producción -continúa el cantante-, y mientras empezábamos con las canciones nuevas Sebastián y AgustÃn ensayaban arriba los temas para el show…"
-¿Los encerraste en el altillo?
-SÃ, sÃ, literalmente. AgustÃn estaba estudiando baterÃa con tres profesores a la vez sacando todos los temas y tocando seis horas por dÃa con Sebastián. Y al mismo tiempo nos juntábamos a hacer los temas nuevos. En mi cerebro, éste es un disco de estar muy encerrados en el estudio, pero en el control de la sala.
-¿Y no era más sencillo sumar a un baterista en vez de a un bajista para que tocara la baterÃa?
-Total. Me hizo acordar a cuando todos los sellos querÃan firmar con nosotros para el primer disco y nos ofrecÃan un montón de guita y les dijimos que no. "¡Cómo no van a firmar!", nos decÃan todos. Y ahora fue igual, la gente me decÃa "Pero, ¿por qué eligieron a AgustÃn? PodÃas elegir al que querÃas". Y sÃ, elegà al que querÃa. Para mà AgustÃn siempre fue el sucesor de Gabi, él trabajó con nosotros en la preproducción de Números perfectos y fue actor fetiche como en su momento lo fue Macabre: si tenÃamos una gira y habÃa un lugar más, lo llevábamos de asistente, pero era más que eso, venÃa, tocábamos, chupábamos juntos, nos Ãbamos a bailar por ahÃ. Y cuando se sumó Sebastián también fue igual.Obviamente, a la distancia es una locura, pero como todo lo que hicimos.
Con el verbo estimulado y la poesÃa como arma conquistadora, Ruiz DÃaz dice que la melancolÃa tiene que estar en las ciudades, pero no en las bandas de rock, que la hora existente entre la prueba de sonido y el show es el peor momento de su vida, que era vegetariano, que se enojó cuando "fue lo de Gabi" y comenzó a comer carne y que ahora, otra vez, volvió a las filas del vegeterianismo, que Catupecu excede a los músicos que tocan y, finalmente, que "la única formula de Catupecu es no tener fórmula, cambiar el paradigma en cada disco".
Ruiz DÃaz no detiene su marcha: "En «Aparecen cuando bailamos» dice «una lente que recoja un instante que es historia. Retratos presentes, recuerdos, fotografÃas en movimiento. La pelÃcula vista otra vez, después ha pasado algún tiempo. Nada tiene que ver con lo dicho en ese momento. El observador era otro, todo cambió en el momento, los actores en otro papel»… los actores eran fundamentalmente AgustÃn y el Doctor [amigo y nuevo manager del grupo], y Gabi como en otro plano, un plano más Obi Wan Kenobi, como cuando lo va a matar Darth Vader y le dice «si me matás mirá que paso a una que es más grossa que ésta»… Es la que nos pasa con Gabi, es como el gurú de todos… Entonces «los actores en otro papel, siempre un fÃlmico nuevo». Esa es la pelÃcula: y eso que estaba por dormir, que es lo que te pasa cuando estás dormido, en una situación de mierda con algo tenso, algo feo, queda despierto y eso que está por dormir no morirá en el intento. Porque un grupo de rock es algo que está siempre a punto de estallar. Si esto es una demencia…
-¿Y cómo hacés para mantener esa intensidad casi adolescente, dirÃamos, después de los 40?
-Y, lo que pasa es que acá no hay ninguno recuperado… Ja, ja, ja. No, no sé, cambiando todo el tiempo. Será que nosotros la llama la tenemos siempre en piloto y, casi siempre, fuerte. Y también es como una gimnasia de entender que es asÃ. A mà me costó mucho entender lo que pasó con Gabi, seguir de gira, estar en los mismos lugares en los que compartimos tantas cosas, componer canciones y no tenerlo acá. En un momento me estaba volviendo loco y tuve que entender que tengo que disfrutar esto que hacemos, pero de otra manera. Yo creo que algo bueno de todo lo que nos pasó con Gabi y con los cambios de ahora y con el disco nuevo es que nunca separamos, porque nunca pudimos, la vida artÃstica de la personal. Esto es lo que hay, siempre. Yo no sé vivir de otra manera y ellos tampoco. No es algo religioso, porque nosotros de religiosos no tenemos nada. Es como que de esta manera vivÃs todo como un suceso.
Entonces Ruiz DÃaz cita a Ray Bradbury, pero de oÃdo, porque asegura que no lee los libros, sino que los hojea, que su padre era muy lector y que Gabi era el fanático de Bradbury y que una vez le regaló ese libro en el que cuenta la anécdota del camarero que trabajaba catorce horas por dÃa y que a la medianoche se iba a bailar y apenas dormÃa un rato. ¿Por qué hacÃa ese esfuerzo? "Bailamos para no estar muertos", respondÃa el camarero, y Bradbury se sumaba y sostenÃa que él también escribÃa para engañar a la muerte, y entonces Ruiz DÃaz dice que sÃ, que hace canciones para engañar a la muerte. "Eso es lo que hacemos", dice, y completa: "Me encanta escribir y me lo tomo de una manera muy seria. Anoche escribà algo, pero no habÃa luz y no sé por qué no la prendÃ. A ver, puede que no entienda mi letra: «Entiendo que voy a morir y espero sea despierto, entiendo que hoy no estés aquà y a la vez no lo entiendo. Sin buscarte te encontré y te perdÃ, pero no perdamos el tiempo, encontramos la fórmula, inundamos los desiertos». Uy, me gustó… inundamos los desiertos. Ahà vamos….
pesadita pero vale la pena esta foto

Disco 


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Nota: El archivo tienen un nombre cualquiera, es una costumbre que tengo, sale bien los links no se caen nunca, a mi me sirvio por lo menos jej


